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martes, 18 de junio de 2013

Abraham Pasamar en el programa Versió de RAC1 con Toni Clapés


Ayer 17-06-2013, Abraham Pasamar participó en el debate Seguretat versus Privacitat junto a otros dos invitados, Mercè García Arán, catedràtica de dret penal de la UAB i Norbert Bilbeny, catedràtic d’ètica de la UB, en el programa Versió de RAC1 presentado por Toni Clapés.

Aquí os dejamos el enlace de la entrevista: http://rac1.org/versio/blog/seguretat-versus-privacitat/





miércoles, 31 de octubre de 2012

Charla en la NcN2K12

Este sábado 3 de noviembre, nuestro compañero Abraham Pasamar dará la charla titulada "Evadiendo Antivirus: uso de Crypters" en la edición de este año de la conferencia No cON Name. ¡Os esperamos!

miércoles, 11 de abril de 2012

martes, 27 de marzo de 2012

lunes, 19 de marzo de 2012

Nociones básicas de detección de software malicioso. Análisis malware (I)

Éste es el primero de una serie de artículos relacionados con el análisis de malware (software malicioso), en esta primera entrega trataremos la detección de malware a nivel básico, sin utilizar herramientas externas, contaremos tan solo con las que proporciona el sistema operativo. En posteriores entregas iremos introduciendo diversas herramientas especializadas, con las que veremos cómo determinar si en nuestros equipos se ha colado algún intruso. Iremos también combinando estos artículos con casos reales que hemos analizado en nuestro laboratorio.

Algunos usos del malware

Antes de abordar el análisis, mucha gente se estará preguntando, pero ¿para qué querría alguien colarme un malware a mi, si yo no tengo nada en el ordenador? Todos tenemos algo útil en el ordenador que los amigos de lo ajeno pueden codiciar. Pongamos algunos ejemplos:
  • La lista de contactos de la agenda, del messenger, de tu cuenta de gmail, etc.
  • Las credenciales (usuario y contraseña) de tu cuenta de correo, twitter, facebook, etc.
  • Credenciales de cuentas bancarias
  • Datos de las tarjetas de crédito
  • Fotos o vídeos personales
¿Y para qué quieren esa información? En el mundo de cyberdelincuentes hay todo un business que explotar. En base a los datos que hemos mencionado, podrían darles salida del siguiente modo:
  • Envío de SPAM a cuenta de correo
  • Utilización de las credenciales de las cuentas de correo para enviar desde ellas SPAM
  • Realizar transferencias bancarias a cuentas de mulas, personas intermediarias que a través de sus cuentas bancarias facilitan el movimiento del dinero y se quedan una comisión
  • Compras, generalmente por internet, mediante los datos de las tarjetas de crédito sustraídos
  • Extorsionar o difamar o mediante la amenaza o publicación de imágenes o vídeo personales
A quien digas tu secreto siempre estarás sujeto

Además de estos motivos, que estarían relacionados con grupos, más o menos organizados de delincuentes habituales o mafias, hay otro uso o motivación por la que alguien puede querer introducirnos algún tipo de malware, y este es sencillo: conocer nuestros secretos. Leer nuestro correo, ver nuestras fotos, conocer nuestro planes e intenciones. Por lo tanto, pareja, amigos, vecinos, voyeurs, enemigos o la mismísima competencia pueden utilizar algún tipo de malware para obtener tan codiciada información.

Análisis de malware

Si tenemos alguna sospecha de que podemos estar siendo víctimas de dicho espionaje o hemos observado algo extraño en nuestros equipos, o simplemente porque más vale prevenir que curar, podemos echar un vistazo a nuestro equipo en busca de alguna pista que indique que tenemos algún tipo malware.

¿No es suficiente con tener un antivirus o anti-malware?

Es condición necesaria para estar protegido disponer de estas ayudas, pero no es suficiente, básicamente porque no todo el malware es detectado por los antivirus o anti-malware. Te recomiendo la lectura de un artículo anterior para profundizar en este aspecto: Malware y Antivirus.

Vale, ¿cómo miramos si tenemos algún software malicioso en el ordenador?

En este artículo vamos a ver cómo podemos hacer un simple análisis sin contar con más herramientas que las que nos proporciona el sistema.

Para empezar, debemos cerrar todos los navegadores y programas conocidos que sepamos que se conectan a Internet. Una vez hemos minimizado este ruido, podemos utilizar el comando netstat -an para ver de forma rápida las conexiones activas, por ejemplo:




Podemos ver que hay una conexión establecida (ESTABLISHED) con la IP 83.X.X.X al puerto 443. Bueno puede tratarse de una conexión https legítima o puede que no. Veamos como podemos averiguarlo.

En primer lugar, podemos ver que PID y proceso es el responsable de esa conexión. Extendamos nuestro netstat y lancemos el clásico: netstat -nabo para que nos añada esta información:



Bien, parece coherente, el responsable de esa conexión aparentemente es el chrome, a pesar de que hemos cerrado el navegador, pero bueno, siempre hay procesos por ahí corriendo en segundo plano ... o no...

Podemos ver si esa dirección IP es algo conocido, vamos a usar una web, que por experiencia da muy buenos resultados, que nos dirá quién es esa IP con buena precisión geográfica. Nos vamos a http://www.utrace.de:


Bueno, es extraño que un proceso de chrome (a pesar de tener el chrome cerrado) esté conectado a una dirección IP de telefónica de Barcelona, por el puerto 443, que según nslookup es una IP dinámica: dynamicIP.rima-tde.net. Raro es, pero no imposible. Vamos a indagar un poco más.

La resolución inversa de la IP nos da una clásica resolución de IP dinámica de telefónica, pero vamos a ver si hay algún dominio que apunte a dicha IP. Para ello, vamos a usar ipconfig /displaydns que nos proporcionará las resoluciones DNS cacheadas en nuestra máquina. En caso de querer limpiar la caché podemos forzarlo con ipconfig /flushdns.






Interesante, un subdominio de hopto.org que apunta a una IP dinámica de Telefónica. ¿Qué es hopto.org?


Según domaintools.com u otro Whois cualquiera es un dominio de no-ip.com. Bien, la cosa se pone fea. No-IP dispone de un servicio gratuito de gestión dinámica de DNS que permite la creación de hosts que apunten a direcciones IP dinámicas. No hace falta decir que gran cantidad de malware se intenta conectar a diversos dominios de no-ip que apuntan a direcciones IP dinámicas.

Conclusión por el momento, puede que nuestro ordenador esté comprometido y alguien desde una IP dinámica de Telefónica que GeoPosiciona en Barcelona, nos esté siguiendo los pasos.

Si tratamos de analizar el proceso desde el administrador de tareas (crtl+alt+supr) no llegamos a ningún lado, en este caso, ya que el proceso que vemos corresponde a chrome, señal de que es posible de que el malware se haya inyectado en el proceso. En este momento, podríamos, mediante algún debugger (IDA, Olly dbg, Immunity debugger, etc) analizar al proceso y estudiarlo, pero eso será para algún post futuro porque por el momento hemos dicho que no vamos a usar herramientas externas, solo las del sistema.

Una cosa que podemos hacer es intentar matarlo, y ver si se vuelve a crear, señal generalmente de que es un software malicioso que trata de de asegurar su ejecución por todos los medios (persistencia). Podemos también reiniciar y ver si persiste tras el arranque.

Es hora de estudiar el registro para ver si vemos allí algo raro que asegure el arranque del malware con la máquina o sesión. Para ello, podemos usar msconfig. 

Este no es un trabajo sencillo, y va a implicar verificar las rutas y ejecutables que allí encontremos, una por una. Generalmente, podemos recurrir a google para ver si son programas conocidos, pero deberemos prestar mucha atención por si han usado un nombre similar, o incluso el mismo que uno real. En el caso que nos ocupa, encontramos una clave que nos resulta sospechosa, que podemos chequear en la ruta del registro y que es la siguiente:



Google está plagado de referencias de malware con archivos que se llaman así y no parece haber un archivo legítimo de Adobe que se llame de esta forma.

Vamos a analizar algunos datos del binario. Vamos a dicha carpeta con el explorer:


Un binario, sin icono de adobe, no firmado, de 298 KB y de fecha 8/12/2005. Muy antiguo, que extraño que un posible actualizador de Adobe use un binario de 2005, cuando la carpeta de software de Adobe del sistema se creo en 2010. Esto cada vez pinta peor.

Vamos a escanear el archivo, para ello podemos enviarlo por ejemplo a Virustotal:



Bingo, 21 de 43 detecciones de lo que parece ser un troyano. El AntiVirus que tiene la máquina en la que está corriendo es un Avast actualizado y no lo detecta, como hay otros tantos AntiVirus que tampoco. Sin embargo, aunque no hubiese salido ninguna detección (o muy pocas), no hay que descartarlo, ya que si el troyano es muy reciente o está protegido con un Crypter FUD (Full UnDetectable) sería igual de troyano aunque ningún AntiVirus lo detectase.

Vamos a dejar aquí este artículo y seguiremos explicando más cositas en próximas ediciones.


viernes, 10 de febrero de 2012

Sobre el cifrado en iOS



En este artículo repasamos la irrupción del iPhone y iPad en el entorno empresarial, así como la seguridad que ofrece el cifrado de estos dispositivos.





Revolución Apple


Es de sobra conocido el éxito que Apple ha tenido en los últimos años en el sector de los smartphones (iPhone), y posteriormente de las tabletas (iPad).


Apple sabe lo que es entrar en un sector dominado por varios competidores, y reventarlo con productos que arrasan aún cuando se les pueda criticar la falta de algunas características importantes, ya sean de hardware o de software. Desde que irrumpió en el mercado de la música en 2001, la empresa ha vendido más de 300 millones de iPods, por no hablar de miles de millones de canciones en la iTunes Store.


Pasaron los años y la compañía de la manzana siguió haciendo las delicias de propios y extraños con sus ordenadores y sus reproductores. Después de años de rumores, en 2007 finalmente Steve Jobs presentó lo que llamó "producto revolucionario": el consabido iPhone, un dispositivo personal de comunicaciones, un auténtico ordenador en el bolsillo, siempre conectado, en que la función de hacer llamadas parecía lo de menos.




La primera versión del dispositivo fue criticada, posiblemente con razón, por sus carencias de hardware (había dispositivos en el mercado con mayor capacidad de almacenamiento, mejor cámara...) y sobre todo de software: en iOS 1.0 (entonces llamado iPhone OS) no existía la App Store ni la posibilidad de instalar aplicaciones de ninguna clase, el dispositivo se limitaba a las aplicaciones instaladas de base: correo, calendario, notas, poco más. Eso sí, Safari ofrecía una experiencia de navegación web nunca vista hasta entonces en un teléfono, PDA, o similar. La única puerta a expandir de algún modo la funcionalidad del dispositivo era a través de "aplicaciones web", que evidentemente sólo funcionaban mientras el dispositivo tuviese una conexión de datos.


Un año después, el ecosistema de software alrededor de iOS comenzaba a existir: iPhone OS 2.0 trajo consigo la App Store y la posibilidad de que cualquier desarrollador pudiese distribuir sus aplicaciones (de pago o no). Al mismo tiempo Apple lanzaba el iPhone 3G y daba un salto hacia Europa y otros países. El juego empezaba a ponerse interesante.




El sector corporativo


En 2009 Apple lanzaba el iPhone 3GS, que manteniendo el diseño exterior encerraba un hardware totalmente renovado que llevaba el terminal a un nivel bastante serio. Era, digamos, una puesta al día necesaria en cuanto a especificaciones para ponerse al nivel de la competencia, manteniendo el mismo diseño. Llegaba iOS 3.0.


Ése fue probablemente el salto definitivo del iPhone al sector empresarial. Las BlackBerry que tanto habían dominado ese sector tiempo atrás, ya empezaban a perder cuota de mercado a pasos agigantados, en pos de nuevos y flamantes smartphones. Y de éstos, un pedazo cada vez más grande correspondía a Apple. Hay que comentar que al mismo tiempo, Android experimentó también un enorme ascenso debido a su adopción por multitud de fabricantes.


En sus 24 meses de vida (junio 2007 - junio 2009), el iPhone había demostrado que estaba a la altura, que podía ser un dispositivo de primera clase. El modelo 3GS añadió una característica (sostenida desde la versión 3 de iOS, liberado al mismo tiempo) que, si bien quizá no fue la más esperada, supuso un factor importante para el salto al sector corporativo: cifrado por hardware. Eso y algún detalle más, como la integración con Exchange, hizo que de repente el dispositivo tuviese cabida en infinidad de organizaciones, más o menos grandes, en cuyas políticas de seguridad no había encajado hasta entonces. Y evidentemente, cuando en 2010 llegó el iPad cuajó igual de bien en esos entornos corporativos.





Cifrado: algo que tienes, algo que sabes...

Lamentablemente (o no), es habitual que cualquier sistema de protección más o menos popular sea reventado por la comunidad hacker a los días de su lanzamiento. De esto saben mucho grandes compañías como Microsoft, Sony, y en general las distribuidoras de contenido audiovisual.


Sucede además que, si lo planteamos con un poco de lógica, un sistema de cifrado gestionado por el propio dispositivo implica que, necesariamente, las claves residen dentro del mismo. Y que, igual que el sistema operativo puede acceder a ellas para cifrar y descifrar los datos a su antojo, lo mismo puede hacer cualquier hijo de vecino con un poco de pericia que pase por allí (con bastante pericia, la verdad sea dicha). Incluso si suponemos que el cifrado puede estar apoyado en la contraseña que el usuario define sobre el dispositivo, la inmensa mayoría de dichas contraseñas son numéricas de 4 dígitos, lo cual es efectivo cuando el dispositivo está encendido y un humano debe teclear cada combinación (y además el dispositivo fuerza una espera cada vez mayor entre intentos fallidos, y/o permite un número máximo de intentos). Pero si se puede aplicar fuerza bruta, el espectro de claves es sencillamente ridículo.




En este sentido, una lectura muy interesante es iPhone data protection in depth. Sus autores, Jean-Baptiste Bédrune y Jean Sigwald, han desarrollado una serie de herramientas que permiten precisamente eso: hacer un volcado de un dispositivo iOS (incluso iOS versión 5), extraer las claves de cifrado, y descifrar la imagen (siempre que el código sea el simple: numérico de 4 dígitos). Como curiosidad, llama la atención que el proceso de romper la clave por fuerza bruta se debe realizar en el propio dispositivo, con lo que probar las 10.000 combinaciones posibles lleva algunos minutos (pero es cuestión de eso, minutos, menos de una hora).


Entre las limitaciones de la herramienta, posiblemente la más importante sea que necesita tener acceso al dispositivo en sí para extraer las claves de cifrado (no basta con tener una imagen forense del mismo). También cabe comentar que dichas claves cambian en cada reinstalación del dispositivo, por lo que si tenemos una imagen anterior, y acceso al dispositivo original pero éste ha sido reinstalado, no podremos extraer del mismo las claves necesarias para descifrar aquella imagen.




¿Qué podemos hacer?


Si queremos que los datos de nuestros dispositivos iOS estén debidamente protegidos, hay algunos pasos que nos ayudarán.


Probablemente es obvio decirlo a estas alturas, pero ahí va: es conveniente utilizar códigos de desbloqueo complejos (esto es, alfanuméricos de más de 4 dígitos). Teniendo en cuenta que las herramientas comentadas realizan el ataque de fuerza bruta dentro del propio dispositivo (esto es, dependen de su potencia computacional), podemos tener una cierta seguridad sin necesidad de utilizar claves extremadamente complejas.


De manera reactiva, si perdemos un dispositivo iOS, podremos hacer un borrado remoto siempre que el dispositivo: (a) tenga activada la función Buscar mi iPhone; o (b) tenga configurada una cuenta de Exchange. Nótese que esto incluye los servicios de Google Apps, muy extendidos en grandes organizaciones, ya que en dispositivos iOS se configuran como una cuenta de Exchange, y la interfaz de administración de Google Apps ofrece esa funcionalidad (en Organization & Users, tras pinchar en el usuario correspondiente, hay una lista de los Mobile Devices asociados y para cada uno de ellos la opción de Wipe this device.


Más adelante veremos qué se puede hacer cuando no podemos romper el cifrado (esto es, cuando el código de desbloqueo es alfanumérico).

miércoles, 25 de enero de 2012

Fraude empresarial desde el teclado


Tenemos tendencia a imaginar al delincuente informático como un hacker (sería mejor decir un hacker 'malo', ya que el término hacker no debería usarse nunca de forma peyorativa) que  desde la habitación de su apartamento se cuela en los sistemas informáticos de alguna remota empresa o infecta nuestros ordenadores enviándonos un email con algún tipo de malware (software malicioso). En efecto, este tipo de delincuente existe y obtiene cuantiosos beneficios, pero en este artículo nos gustaría llamar la atención sobre otro tipo de delitos, o cuando menos, actitudes desleales hacia personas o empresas, que se comenten a diario y que, probablemente debido al desconocimiento existente sobre las técnicas de investigación en entornos digitales, suelen quedar impunes.

Madrid, sede central de ACME Corporation, 8.45 a.m.

Presidente: ¿dígame?
Director General: Señor Presidente, tenemos que hablar, es muy urgente, ¿puedo subir a su despacho ahora?
Presidente: Pero, ¿qué ocurre?
Director General: Señor Presidente, el Director Comercial y todo su equipo al completo acaban de presentar su dimisión y se han marchado.



Ésta es una de las múltiples formas de las que puede comenzar lo que sin duda será un grave problema para ACME Corporation. Su equipo Comercial ha dejado la empresa y, en los próximos días, ACME Corporation recibirá numerosas anulaciones de los pedidos de sus clientes. Aparentemente, la razón es que ha aparecido un nuevo competidor que ofrece unos precios más competitivos. Pronto descubrirán también, que la facturación del último cuatrimestre ha sido mucho más baja de la esperada y que hay un número excesivo de gastos de viaje. Todo parece una maniobra orquestada desde hace meses por el Director Comercial para llevarse los clientes de ACME Corporation a una nueva empresa, reteniendo pedidos para que éstos pasasen a la nueva empresa y financiando los viajes comerciales de la misma desde ACME Corporation, pero, ¿cómo puede ACME Corporation probarlo?

Afortunadamente para ACME Corporation existe una disciplina de investigación denominada Análisis Forense Informático. Mediante un análisis de los dispositivos digitales del Director Comercial y su equipo, es posible llegar a encontrar la aguja en el pajar. El Directo Comercial y su equipo no eran unos aficionados y se habían encargado de eliminar toda la información incriminatoria que pudiera quedar en los respectivos ordenadores y iPhones de empresa.




A pesar de que el borrado de información había sido profuso, tras unas semanas de análisis, pudieron obtenerse una serie de indicios muy interesantes, entre los cuales estaban las solicitudes del dominio de internet de la nueva empresa fechadas siete meses atrás, pruebas de concepto de los logos de la nueva empresa, un plan de negocio, rastros de correos electrónicos entre los miembros del departamento y el director comercial con asunto “Re:Rv: Rv: bye bye ACME corp” fechados nueve atrás y una recuperación parcial de un correo electrónico de yahoo escrito por el Director comercial con el nuevo socio inversor donde quedaba clara la estrategia desleal, fechado ocho meses atrás. Adicionalmente, las ubicaciones geográficas almacenadas en el iPhone del Director Comercial no cuadraban con los supuestos clientes visitados, sino que evidenciaban contactos con potenciales inversores y proveedores de la nueva empresa.

El análisis forense es una herramienta compleja, pero muy potente, que con suficiente tiempo y recursos permite llevar a cabo la disección de un disco duro del mismo modo que el médico forense lleva a cabo el examen del cadáver. Desde un punto de vista probatorio es una prueba muy útil, ya que puede proporcionar información del pasado, como se ha visto en los ejemplos mencionados, y además es información “escrita”, como tanto gusta a los profesionales del derecho, negro sobre blanco.




Aunque no es objeto del presente artículo, es conveniente mencionar que una parte fundamental del valor probatorio de este tipo de evidencias es el correcto tratamiento de las mismas, siendo fundamental el establecimiento de una cadena de custodia y la aplicación de las técnicas de análisis adecuadas que garanticen la proporcionalidad de la prueba.